La competencia como base primordial de un mundo desigual

En estos tiempos de intensa oscuridad, de difícil arrepentimiento, en este momento donde la mayoría de los seres humanos se creen superiores y convencidos de ser poseedores de una autoridad moral que les permite hacer y deshacer a su gusto, nos olvidamos que somos ante todo simples mortales. Sinceramente, este olvido sistemático de lo que somos, esta alienación constante, esta obsesión insana de ser dioses nos lleva a un mundo donde todo es artificial; donde olvidamos que no somos únicos en la tierra y que nadie es más que nadie. El ver que esta visión se nos cuela en nuestras mentes, personalmente, me aterra, pero aún me aterra más, que nadie se pare a pensar hacia donde queremos llegar con estos comportamientos. Hoy en día observamos a la población que simplemente se preocupa de una apariencia física y de un estatus dentro de la sociedad, para mi deshumanizada, es decir, que lo único que buscan es destacar dentro de un grupo. Es horroroso pensar que este es el camino que hemos escogido o, quizás sea el sendero que nos han preparado para beneficiarse unos pocos? Personalmente creo que debemos reflexionar, individualmente, para poder escoger nuestro camino más certero, siempre con sensatez y sobretodo cuestionando nuestras propias acciones. Así pues, no es una locura pensar que todo este mundo es parte de un entramado, el cual busca  mantener una competencia entre los individuos, para beneficiar a unas élites bien aposentadas. Además no es una majadería pensar que esta deshumanización y descolectivización global favorece a un sistema capitalista, que no pretende dejarse vencer. Sin embargo, continuamos aceptando en nuestra sociedad y en nuestro día a día, los diversos anuncios publicitarios que siguen su terrible bombardeo, para hacernos creer que tenemos vidas las cuales no vivimos ni podremos vivir jamás. Para finalizar, propongo a los lectores una diminuta modificación de nuestra propia forma de vida. Además os invito a terminar de una vez por todas con esta competencia constante; esto nos acercará a una transformación mundial hacia la mejora de las condiciones de los individuos.

-EL POETA INCOMPRENDIDO-