La soledad de un triste final.

En esta oscura soledad escribo mis últimas palabras
 y, es que aquella muchacha pelo negro,
y mirada oscura me llevó a su nido.
Yo pensé que era su esclavo, pero solo era una de mis condenas.
Aquella lindura de labios carmesí me dejo sin aliento,
le bastó con unas palabras para dejarme muerto.
En esas condenas sufrí mis lamentos,
 y, en mi soledad aparecieron esos tormentos.
Su afilada maldad y sus pecadores pensamientos
me destrozaron el alma y fue arropado por el viento.

-EL POETA INCOMPRENDIDO-